¿Por qué el jade es tan caro? Las siete razones que explican su precio

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El jade fino es tan caro porque la geología limita la oferta de material en bruto de primera calidad, porque un buen brazalete (pulsera rígida de una sola pieza) o una talla fina necesitan una sección de piedra grande y limpia que la mayoría de los bloques no tiene, y porque nadie puede ver la calidad del interior de la piedra antes de comprarla. Si a eso se suma una demanda que pasa de una generación a otra, el jade de primera calidad sigue siendo caro; el jade barato que parece fino suele ser de una calidad más baja, estar cortado más delgado, tener otro origen o ser otro material, y por eso cada pieza de joyería de jade que vendemos se envía con su propio informe del NGTC.

Por qué el jade es tan caro: un bloque de jadeíta en Hpakant se compra viendo solo una pequeña ventana pulida en su piel

No todo el jade es caro. La jadeíta sencilla y la nefrita común suelen tener precios accesibles, y para la pregunta más general, si el jade es caro, nuestra guía de precios responde con precios de cada nivel. Este artículo trata de la jadeíta natural fina, el material que protagoniza los titulares de las subastas, y de cómo su precio se va acumulando en cada etapa, de la mina al mostrador.

¿Por qué el jade es tan caro desde la mina?

En la mina, dos de las siete razones ya actúan antes de que nadie toque una sierra: los compradores pagan por bloques cuyo interior no pueden ver, y solo unos pocos yacimientos del planeta llegan a producir jadeíta fina.

1. Nadie puede ver el interior del bloque

Un zafiro en bruto se puede evaluar bastante bien: un tallador puede juzgar el color, la pureza y el rendimiento probable antes de decidirse. La jadeíta con calidad de gema llega envuelta en una piel alterada por la intemperie, y lo que hay debajo sigue siendo en gran parte desconocido hasta que se corta la piedra. Dos bloques que se ven iguales por fuera pueden valer sumas muy distintas una vez abiertos. Entre los comerciantes, comprar material en bruto se llama du shi, “apostar a la piedra”, y el nombre hay que tomarlo al pie de la letra.

Los vendedores pulen una pequeña ventana a través de la piel para mostrar lo que pueden, pero una ventana solo deja ver una zona reducida de una piedra grande. Aun después de valuar un bloque, comprarlo “es inevitablemente una apuesta para el comerciante”, como señaló Gems & Gemology en su estudio de 2000 sobre el jade birmano, y para reducir ese riesgo mucha jadeíta en bruto se corta por la mitad antes de venderse. En las minas de Hpakant, en Myanmar, donde compramos nuestro material en bruto, la apuesta funciona igual: a un bloque se le pone precio según su piel y sus ventanas, y lo que vale solo se sabe cuando la sierra lo atraviesa.

La incertidumbre no desaparece. Se incluye en el precio. Quien compra y corta el material en bruto carga con el riesgo de pagar por un bloque que al abrirse sale mal; los bloques que salen bien ayudan a cubrir los que no, y ese costo influye en lo que piden los vendedores más adelante en la cadena, aunque el precio final sigue dependiendo de lo que los compradores estén dispuestos a pagar. Parte del precio de una pieza fina refleja las piedras que nunca llegaron a convertirse en nada.

2. La geología pone un límite a la oferta

La jadeíta con calidad de gema solo se forma con una combinación poco común de condiciones (alta presión a una temperatura relativamente baja), y por eso son tan pocos los lugares que producen jadeíta a escala comercial, principalmente Myanmar y Guatemala. El estudio de Gems & Gemology de 2000 llama a las minas de Myanmar “la fuente principal del material de primera calidad”. Cuando sube la demanda, nadie puede abrir otro Hpakant. La escasez explica por qué la jadeíta fina es cara, aunque no garantiza que los precios vayan a subir ni a mantenerse.

Pero que la oferta tenga un límite no quiere decir que esté congelada. Guatemala ha vuelto a ser un productor importante de jadeíta, y en los últimos años ha llegado al mercado jadeíta guatemalteca fina, de un verde vivo, sobre todo en tamaños pequeños y por lo general cortada mucho más delgada que las piedras birmanas. En nuestras propias compras cuesta bastante menos que la jadeíta birmana de color, translucidez y textura comparables, una diferencia que analizamos en detalle en nuestra comparación de la jadeíta guatemalteca y la birmana. Esa diferencia es una de las razones por las que ahora aparecen anuncios de “verde imperial” a precios accesibles, y un precio bajo en uno de ellos no prueba por sí solo que la pieza sea falsa.

¿Qué tan raro es el jade?

El jade en general no es raro, pero la jadeíta fina sí lo es. La nefrita, el más común de los dos minerales del jade, aparece en muchos lugares: solo en Columbia Británica se conocen más de 50 yacimientos y manifestaciones de nefrita. La jadeíta es mucho más escasa, y sus calidades más altas lo son todavía más.

Qué tan raro es el jade: un canto rodado común de nefrita verde junto a un cabujón de jadeíta fino y translúcido

¿Qué tan rara es la jadeíta?

La jadeitita, la roca que se vende como jade jadeíta, es “rara en todo el mundo y se encuentra solo en unos 19 lugares”, según un estudio de 2023 publicado en la revista Minerals, y solo unos pocos de esos lugares producen material con calidad de gema. La rareza también depende de la calidad. La mayor parte de la jadeíta es material comercial, con un color, una translucidez y una textura correctos pero comunes; una piedra que destaca en los tres aspectos a la vez es rara, y una pieza grande y sin grietas de ese material, más rara todavía. El propio GIA lo resume sin rodeos: “La jadeíta de la más alta calidad es rara”.

Jadeíta rara en bruto para brazaletes: un bloque de jadeíta verde vivo, abierto en parte, en una venta de una mina de Hpakant

Donde más se siente esa rareza es en el material en bruto de calidad para brazaletes. En la temporada seca de 2019 pasé casi siete días en una venta privada del dueño de una mina en Mowanji, una de las seis minas principales de Hpakant, antes de que saliera una sola pieza que valiera la pena comprar: un bloque abierto en parte, de un verde pleno y vivo, al que ya le habían quitado la mayor parte de la piel, con una textura tan fina que parecía gel, una franja de color que atravesaba toda la piedra y ninguna grieta que la cruzara, o por lo menos ninguna que yo pudiera ver en las caras expuestas. Según mis cálculos, daría al menos un brazalete redondo con color en todo el aro y, con suerte, también uno ovalado pequeño. Había siete u ocho compradores alrededor del bloque, el dueño fijó un precio y no se movió de ahí, y esa misma tarde un gran comerciante de China pagó el precio completo y se lo llevó antes de que yo tuviera oportunidad de hacer una oferta. En los dos años siguientes no volví a ver en esa mina material en bruto para brazaletes de esa calidad; la mayor parte del material de color intenso que había allí solo alcanzaba para cabujones y placas.

En los últimos cinco o seis años nos ha costado más comprar material en bruto de primera. La producción de las minas más antiguas ha bajado a medida que la extracción allí se controla con más rigor, y buena parte del mejor material lo compran por lotes los grandes compradores en cuanto sale de la mina, así que a los comerciantes más pequeños les llega menos. Hoy comprar material de primera nos cuesta mucho más esfuerzo y dinero que cuando empezamos.

¿Cuál es el jade más raro?

En nuestra experiencia, el jade más raro es la jadeíta natural de un rojo verdadero: un rojo bermellón vivo, no el rojo parduzco que abunda en el mercado, en un material con una translucidez de tipo hielo (icy) o superior. En todos mis años comprando en las minas solo he visto dos o tres piezas, cada una más o menos del tamaño de una uña y apenas lo bastante grande para la piedra de un anillo, y casi nunca he oído hablar siquiera de una pieza grande. El verde imperial también es escaso, pero cada año aparecen algunas piezas, sobre todo material pequeño para cabujones y, de vez en cuando, placas. La jadeíta verde tipo vidrio (glass), con color en toda la pieza y sin grietas, es poco común, pero sigue circulando entre los comerciantes, y la jadeíta blue water (lan shui, “agua azul”), transparente y con un matiz azul, se vende con regularidad en la gama media y alta del mercado.

Jadeíta natural de un rojo verdadero, el jade más raro que hemos visto en las minas, en una pieza del tamaño de una uña

Lo más raro no es lo mismo que lo más caro. En lo que yo he visto, el rojo verdadero es más raro, pero pocos compradores lo buscan, así que se vende con menos facilidad y no alcanza los precios más altos. El verde imperial exige el color más valorado, un verde intenso y parejo, junto con una translucidez alta y una textura fina en la misma piedra. Es el que más seguidores tiene entre los coleccionistas, y el GIA lo clasifica como el color de jadeíta más valioso, así que, cuando aparece, una pieza imperial fina suele alcanzar el precio más alto de toda la jadeíta; en nuestra guía sobre qué hace que un jade sea verde imperial explicamos en qué se diferencia del jade tipo hielo y del verde manzana.

Según el GIA, el siguiente color es el lavanda: la jadeíta de un lavanda pálido es común, pero la de un lavanda intenso y parejo, con buena translucidez, es rara. La nefrita tiene sus propios colores raros, y en nuestra guía de colores respondemos cuál es el color de jade más raro entre los dos minerales. En la jadeíta, las mejores piedras de esos dos colores más cotizados suelen cortarse en cabujones lisos, la forma que verás montada en dijes y en anillos de jadeíta para mujer. Un cabujón resalta el color y la translucidez, y solo necesita un trozo de material pequeño y limpio; la mayor parte del material de color de primera no da para más.

Colores raros del jade: un cabujón de jadeíta verde imperial junto a un cabujón de jadeíta de un lavanda intenso

¿Por qué un brazalete de jade cuesta tanto?

Un brazalete de jade macizo es caro porque tiene que cortarse como un solo aro continuo de una única pieza de material en bruto, así que necesita una sección de piedra grande, limpia y de color parejo que la mayoría de los bloques no tiene. El brazalete redondo liso, el modelo clásico entre las pulseras de jade chinas, es la forma más exigente que un tallador le puede pedir a un bloque. En él se ven con más claridad otras dos de las siete razones.

3. La mayor parte del bloque se convierte en recortes

Un brazalete macizo no se puede armar con piezas más pequeñas. No hay uniones ni ensamblaje; existen brazaletes con bisagra hechos de varias secciones, pero son otro producto. El aro tiene que salir entero y sin grietas, y en material fino también tiene que evitar las líneas naturales visibles de la piedra y las zonas de mala textura. Como dice el GIA, cuando un tallador hace un brazalete de una sola pieza de material en bruto, “se produce una gran pérdida de peso”.

El material en bruto se compra como piedra entera, pero se vende por lo que rinde, y la diferencia entre la piedra que se compra y lo que se aprovecha de ella explica buena parte de lo que cuesta un buen brazalete. Lo que sobra no se tira, sino que se sigue cortando en piezas menores: en nuestro taller, el disco que se corta del centro de un brazalete suele dar de tres a cinco piedras para anillo, y los fragmentos más pequeños se convierten en cabujones, dijes y cuentas.

Por eso un brazalete suele costar más que un dije de calidad parecida cortado del mismo material. La diferencia no es solo de tamaño. Es el sobreprecio de un aro que sale entero: pedirle eso a un bloque es más difícil que pedirle un solo cabujón limpio, y el mismo bloque suele dar varios.

Con las cuentas pasa lo contrario. Una sarta de cuentas pequeñas puede aprovechar fragmentos que no habrían servido para un brazalete, así que, a calidad parecida, sale más barata. La excepción es un collar de jade de cuentas grandes y bien igualadas: igualar las cuentas en color es difícil, así que las sartas más largas y las cuentas más grandes pueden venderse a precios altísimos. El récord de subasta en joyería de jadeíta lo tiene un collar de este tipo, el Hutton-Mdivani, que Sotheby's vendió en Hong Kong en 2014.

Diagrama de por qué un brazalete de jade cuesta tanto: una lámina de piedra, un brazalete, un disco central para piedras para anillo y recortes para cuentas

4. La talla crea valor

El trabajo de talla (gong) es uno de los cuatro factores con los que se califica el jade en el mercado chino, junto con la textura (zhong), la translucidez (shui) y el color (se). En el jade, tallar es un paso de acabado, pero también una decisión que fija el valor. El tallador lleva el mejor color y la textura más fina a la cara visible de la pieza, corta rodeando las grietas y esconde los defectos donde menos importan. Hasta un brazalete liso pasa por esa decisión, porque el lugar que ocupa el aro en la lámina de piedra determina cuánto color abarca y qué grietas evita.

Dos talladores con el mismo material en bruto pueden sacar piezas de valor muy distinto. Los talladores capaces de hacer trabajos complejos de gama alta son pocos y trabajan despacio, y un solo corte mal calculado en una pieza con el color concentrado puede destruir la mayor parte de su valor. Una talla hábil añade valor; tallar más no lo añade por sí solo, y ninguna talla puede mejorar la piedra que hay debajo.

¿Por qué el jade tratado o creado en laboratorio no baja los precios?

En la mayoría de los mercados de gemas, una versión más barata de la piedra alivia en parte la presión sobre el precio de la natural. La jadeíta tiene dos candidatos para ese papel, el jade tratado y el jade creado en laboratorio, y ninguno cumple esa función.

5. El jade tratado es un mercado aparte

El zafiro tratado con calor y la esmeralda aceitada se declaran, se aceptan y se venden en su propio rango de precios, así que las piedras tratadas absorben una demanda que las piedras sin tratar con calor o sin aceitar, más escasas, no pueden cubrir. El aceite de la esmeralda rellena fracturas que ya estaban ahí, y eso explica en parte por qué los tratamientos de la esmeralda y del jade se juzgan de forma tan distinta.

Con la jadeíta es distinto. La jadeíta tipo B está blanqueada con ácido e impregnada con polímero o cera: el ácido disuelve parte de la estructura de la piedra, el polímero rellena los espacios que quedan, y con los años el polímero puede amarillear y debilitarse. Solo un laboratorio puede distinguirla con seguridad de la tipo A, como explicamos en nuestra guía sobre cómo distingue un laboratorio el jade tipo A del tratado.

En nuestra experiencia, la jadeíta tratada se vende por una pequeña fracción de lo que alcanza una tipo A comparable y tiene poco valor de reventa. Quienes valoran el material natural y quieren una pieza que dure décadas no la aceptan como sustituto, así que, por mucho jade tratado que haya, la oferta de jade natural fino no aumenta. Esos compradores siguen compitiendo por el material tipo A, sin blanqueo, impregnación con polímero ni teñido (como mucho, una capa fina de cera de pulido, un último paso habitual en el jade; esa cera se va desgastando con el uso), y esa es justo la oferta que la geología limita.

6. La jadeíta creada en laboratorio nunca llegó al mercado

Quien compra un diamante puede elegir una piedra creada en laboratorio, que se ha abaratado a medida que ha crecido la producción; quien compra jadeíta, no. General Electric sintetizó jadeíta con calidad de gema en 1984, y cuando Gems & Gemology estudió el material en 1987, señaló que “por ahora no hay planes de producción comercial”. A principios de los años 2000, el GIA informó de un material de GE más fino y más translúcido, pero su revisión de 2010 sobre las gemas sintéticas decía que, hasta donde sabía, la jadeíta seguía sin fabricarse comercialmente. La guía de jade 2026 de la CIBJO todavía describe la jadeíta sintética como un material producido de forma experimental y disponible como muestras de investigación, y no hemos encontrado ningún informe de que se haya sintetizado nefrita. Toda la jadeíta fina del mercado salió de la tierra, así que la oferta descrita arriba es la única que existe, y lo más probable es que lo que se anuncia como “jade creado en laboratorio” sea otro material.

¿Por qué el jade es tan valioso en China?

El jade es tan valioso en China porque allí representa la virtud, la posición social y los lazos familiares desde hace miles de años, mucho antes de que alguien lo viera como una moda. Un dicho chino muy común dice que el oro tiene precio y el jade no. La nefrita fue el jade de la China clásica; la jadeíta no empezó a llegar a China desde Birmania en grandes cantidades hasta el siglo XVIII, y desde entonces los compradores chinos han sido su principal mercado.

7. La demanda se hereda, no es una moda

En China y en varios otros países, el jade se compra para nacimientos, bodas, jubilaciones y funerales, y esas ocasiones no pasan de moda. Un brazalete que se regala en una boda está pensado para usarse durante décadas y dejarse en herencia, y las piezas que se quedan en la familia rara vez vuelven al mercado, así que cada generación de compradores vuelve a partir de la oferta que queda.

La demanda heredada hace que el jade fino se siga vendiendo de una generación a otra, pero no sostiene el precio de todas las calidades. Al analizar el mercado chino en 2025, la Asociación de Comercio de Gemas y Joyería de China encontró que los precios de la jadeíta de color de primera subían, mientras que los de la jadeíta de calidad media y baja se mantenían o bajaban un poco.

¿Por qué la jadeíta es tan cara y la mayor parte de la nefrita no?

La jadeíta es tan cara porque es el más raro de los dos minerales que se venden como jade, y la jadeíta de mejor calidad alcanza los precios más altos del mercado actual de joyería de jade. “Jade” es un nombre comercial para dos minerales sin relación entre sí: la jadeíta, que es más dura, y la nefrita, que es más tenaz y más común. Todo lo anterior, desde la apuesta de comprar material en bruto hasta el aprovechamiento de los recortes, describe el mercado de la jadeíta. La mayor parte de la nefrita no llega a los precios de la jadeíta, porque no tiene la misma escasez ni la misma gama de colores, así que un dije de nefrita común puede ser jade genuino y natural y aun así costar una fracción de lo que cuesta una pieza de jadeíta comparable. Las tallas antiguas de nefrita con historia imperial son otra cosa: se venden como obras de arte, tanto por su historia como por su material.

Cuando un anuncio dice solo “jade”, la falta del nombre del mineral permite que un precio de nefrita y uno de jadeíta aparezcan en la misma categoría sin que quien compra note que está comparando dos mercados. Pregunta qué mineral estás viendo antes de preguntar por qué el precio es el que es; en nuestra guía de los tipos de jade chino ponemos la jadeíta y la nefrita de Hetian lado a lado.

¿Y por qué es tan caro el jade de Hetian? La nefrita fina de Hetian es la excepción dentro de la nefrita moderna. El material más apreciado son los cantos rodados (zi liao), el llamado jade semilla: guijarros que se fueron alisando al rodar por los ríos que bajan de los montes Kunlun, cerca de Hotan, en Xinjiang. Los mejores son de un blanco parejo de brillo aceitoso, el que el mercado chino llama “grasa de carnero”. Los cantos rodados grandes y limpios de esa calidad son escasos, y en China su demanda no ha dejado de crecer mientras los precios de las calidades inferiores sufrían presión a la baja. Los mejores cantos rodados se cotizan por gramo como materia prima y, a igual peso, pueden costar mucho más que el oro.

Por qué la jadeíta es tan cara: un dije de jadeíta translúcido junto a un dije de nefrita

¿El jade es más caro que el oro?

El jade puede costar más o menos que el oro: depende de la pieza y de lo que compares. Según CNBC, el 9 de octubre de 2026 el precio al contado del oro era de unos US$4175 por onza troy, es decir, unos US$134 por gramo. La jadeíta de primera y los cantos rodados finos de Hetian pueden costar mucho más que eso por gramo de piedra, mientras que un brazalete sencillo de jadeíta comercial cuesta menos por gramo que el oro.

La comparación tiene trampa. El oro se cotiza como metal en bruto, por peso, mientras que el jade suele venderse como pieza terminada, cuyo precio incluye el corte, la talla, el montaje en metal si lo hay y el margen del vendedor. Si divides el precio de venta de un par pequeño de aretes de jade entre el peso de las piedras, puedes obtener una cifra superior a la del oro, y eso no dice nada sobre la calidad del jade. Compara materia prima con materia prima, o joyas terminadas con joyas terminadas.

La diferencia de fondo es la estandarización. Un gramo de oro de 24 k es intercambiable con cualquier otro, a un precio que el mercado fija cada día de cotización. No hay dos piezas de jadeíta fina iguales, así que no existe un precio al contado para la “jadeíta verde imperial”: cada pieza se valora por su color, translucidez, textura y tamaño.

 

Oro

Jade

Cómo se fija el precio

Por peso, con un precio al contado diario

Por pieza, según su color, translucidez, textura y tamaño

¿Una pieza es intercambiable con otra?

Sí, a igual pureza

No, no hay dos piezas iguales

Referencia pública de precios

Un precio al contado que se actualiza cada día de cotización

Ninguna; solo rangos de precios de los comerciantes y resultados de subastas

Qué prueba lo que tienes

Un sello de pureza lo declara; un ensayo lo confirma

Un informe de laboratorio que identifica el mineral y cualquier tratamiento

Reventa

Cerca del valor al contado del metal, menos el margen del comerciante; el diseño y la mano de obra rara vez se recuperan

Por lo general, muy por debajo del precio de venta al público; las mejores piezas conservan mejor su valor, pero la reventa sigue dependiendo de la calidad, la documentación y el lugar donde vendas

En los niveles comercial y medio, que representan la mayor parte del jade que se vende, la comparación no se aplica. Un brazalete modesto de jadeíta tipo A o un dije de nefrita sencillo no compite con el oro; su precio se fija por el costo del material, la mano de obra y una escasez moderada, como pasa con la mayor parte de la joyería con gemas de color. El titular de que “el jade le gana al oro” pertenece a la parte alta del mercado.

Preguntas frecuentes sobre el precio del jade

¿El jade va a bajar de precio?

La jadeíta fina no ha enfrentado lo que abarató los diamantes creados en laboratorio: la jadeíta creada en laboratorio no ha llegado al mercado de joyería, y los mejores yacimientos no crecen. Eso explica el precio, pero no garantiza que se mantenga. Por debajo de la gama alta, los precios se mueven según la calidad y el origen, no en una sola dirección, como muestra, calidad por calidad, nuestro análisis del mercado de la jadeíta en 2026. El informe de 2025 de la Asociación de Comercio de Gemas y Joyería de China encontró que la jadeíta guatemalteca bajaba en general, salvo su mejor verde, y que la nefrita de Hetian en bruto retrocedía un poco, aunque crecía la demanda de cantos rodados finos.

¿Por qué hay jade tan barato?

El jade barato suele ser una de tres cosas. Puede ser jade natural de baja calidad: la jadeíta y la nefrita comunes abundan, y una pieza natural, vendida sin engaños, puede costar poco. Puede ser jadeíta tratada, que, por las razones que explicamos más arriba, se vende por una fracción del precio de la tipo A. O puede ser otro material vendido como jade, por ejemplo cuarcita teñida, serpentina, vidrio o resina, a un precio que ninguna jadeíta natural de ese color podría igualar.

¿El jade es más raro que el diamante?

La jadeíta con calidad de gema sale de muchos menos lugares que el diamante, pero no existe una cifra de producción mundial que demuestre cuál es más raro: la producción de diamantes se cuenta cada año, y la de jadeíta no. En nuestra guía sobre cuál es más raro, el jade o el diamante explicamos qué se puede comparar. En la parte más alta, los dos son escasos: la jadeíta verde imperial fina lo es tanto como un diamante natural de color de alta calidad.

Qué significa todo esto cuando compras jade

El jade fino a precio de ganga es raro; el material barato de color jade, no. El jade natural abarca una gama de precios muy amplia, así que un precio bajo por sí solo no prueba nada. Pero cuando una pieza cuesta mucho menos que otras de material, color, translucidez, tamaño, grosor y estado de tratamiento parecidos, mira con más atención qué es antes de considerarla una buena compra.

Dos piezas que se ven iguales en fotos pueden tener precios muy distintos. El GIA considera el color, la transparencia y la textura los factores que más influyen en el valor de la jadeíta, y señala que las fracturas también pueden afectarlo mucho. Antes de comparar dos precios, compara:

  • El color y si está repartido de forma pareja
  • La translucidez
  • La textura, es decir, qué tan fino es el grano
  • Las grietas y las reparaciones
  • El grosor y el tamaño
  • El estado de tratamiento, confirmado por un informe de laboratorio
  • La calidad de la talla
  • El montaje en metal, si lo tiene

Las fotos aplanan la textura y pueden exagerar el color, y por eso dos piezas pueden verse iguales en internet y aun así valer cantidades distintas.

Un informe de laboratorio estándar confirma el material y cualquier tratamiento que detecte, y registra datos básicos como el color y el peso, pero no califica la calidad ni dice cuánto vale la pieza; por eso comprobar que el informe del NGTC corresponde a la pieza importa tanto como comparar calidad y precio: el número del informe debe poder verificarse en el sitio web del laboratorio, y la foto debe mostrar la pieza que tienes delante. En nuestros aretes de jade, un solo informe cubre las dos piedras del par.

Soy Hong, fundador de BMjade, y en nuestra página Sobre nosotros explicamos cómo conseguimos y certificamos cada pieza. Compro jade en bruto en las minas de Hpakant desde 2016 y lo termino en nuestro propio taller de Kunming, así que he visto formarse el precio del jade en los dos extremos: el bloque que sale bien al abrirlo, el que sale mal y la larga espera entre una pieza de material en bruto para brazaletes y la siguiente.

Fuentes

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Pulseras de jade auténtico y brazaletes de jadeíta

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Aretes de jade original y aretes de botón de jadeíta en plata 925 o plata 925 bañada en oro

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